El olor a pinta uñas que impregnaba su habitación la hacia recordar aquel día tan especial para ella... no sabia muy bien lo que sentía al recordar aquella tarde en la que las sorpresas fueron especiales y en la que ella era la protagonista. Allí estaba en compañía de sus amigas sentada en ese inmenso césped y sin olerse nada de lo que iba a pasar... de pronto, sin previo aviso, sin anestesio, alguien la toco y si... era el... ese que ella no creía ver, estaba ahí detrás suya... Su cara era todo un poema, sorprendida, nerviosa, feliz, asustada... no sabia ella misma ni lo que sentía... El reloj no dejaba de correr y los días pasaban. Por las noches su diario era su único aliado, en el escribe todo lo que se le pasa por la cabeza y a veces aparece el.. esta confundida, han pasado demasiadas cosas y ni ella misma sabia lo que iba a pasar... solo sabia que no era capaz de cambiar con el, por muy lejos que estuviera... Si, ella le echaba de menos alguna vez por semana y esa noche en la que lo hacia se decía a si misma "no le hables, aguanta" y lo hacia aunque la costara mas de lo que la gustaría Una frase rondaba por su cabeza "el tiempo dirá y ahora a ella solo la quedaba esperar...
jueves, 1 de agosto de 2013
lunes, 22 de julio de 2013
Ella se encontraba en la misma cama que tantas veces la había visto llorar y otras tantas la había echo soñar. Pero algo ha cambiado, algo que debería haber cambiado hace ya un tiempo. Para ella, esa persona era especial, la había dado motivos para ser feliz pero cuando quería se los quitaba y esta era la ultima vez que lo hacia. Le había proporcionado demasiadas cosas que ni siquiera quería recordar, por no hacer mas profunda la herida que un día comenzó a brotar. Ahora ella lo veía todo de otro color, ya no era todo blanco o negro, ya no era todo el o nada. Ya no, ya solo le importaba ella misma y las personas que están con ella día tras día no solo cuando se acuerdan... Demasiadas lagrimas había derramado por algo que nadie apostaba por ello que solo lo hacia ella, ya no sabia ni lo que sentía estaba asustada, extraña, rara, nerviosa, pero sabia que este tiempo sin verle le hacia bien. Y los días tampoco se la pasaban tan lento como creía...
domingo, 14 de julio de 2013
Vuelta a eso que llaman "realidad"
Ya habían quedado atrás aquellas noches en las que la brisa del mar rozaba su delicada piel. Aquella chica que se fue en busca de alguna especie de olvido a aquella playa, en la cual solo encontró libertad y darse cuenta de todo lo que realmente pasaba a su alrededor. Allí estaba de nuevo ella en aquel autobús que algún día la saco de su día a día y la llevo a la "libertad" o a eso que se le asemejaba de alguna forma, en aquella misma estación que la dejaba aun mas cerca de lo que para ella era su día a día, aquello que tanto había añorado en aquellos días. Ya estaba en el lugar de siempre, y allí la esperaban con euforia. Pasaron los días y todo volvió a la normalidad, bueno todo en realidad no, había una cosa que no, hasta que llego el día. Aquel día ella, no sabia ni como iba a reaccionar ni lo que iba a pasar... Llego la hora de enfrentarse a eso que llaman realidad y dudaba de si quería hacerlo, pero lo hizo. Allí estaba ella con unos pantalones cortos, un top azul y una camisa de encaje blanco. No sabia muy bien porque había escogido eso pero lo había echo, ya no había vuelta atrás ya solo quedaba aquel que ella ya no sabia si se iba a presentar. Pero allí estaba doblando la esquina, en frente de ella. Dos besos cordiales no esperaba nada mas, y así fue. La tarde acababa de empezar y por su mente solo pasaba una cosa, no digas nada, no saques tema de conversación no hagas nada, y así fue. La tarde habría paso a sensaciones que no sabia si quería sentir, entre cervezas y cigarros comenzó todo. En aquel bar la cerveza se deslizaba por su esófago demasiado bien y el humo de un cigarro la hacia pensar un poco. Acabaron en un césped de aquel lugar tan familiar. Rodeados de miradas comenzaba la tontería de la tarde. Allí estaban ellos tirados en el césped haciéndose cosquillas como niños pequeños. Aquellas risas que solo les pasaban juntos habían vuelto y ella no sabia que hacer, esta agusto como tantas veces lo había estado, pero se la hacia demasiado extraño todo lo que estaba sucediendo... Llego la hora de regresar a eso que llaman hogar y la despedida fue medio normal... En aquella habitación la sumergían las dudas que rodaban su cabeza, pero decidió dormir para no pensar en nada hasta el día siguiente, aunque los sueños a veces son traicioneros...
Lugares poco conocidos que se vuelven en un especie de escondite donde poder sonreir libremente. Esos cuales, con compañia o en soledad, sientes que toda la presion a la que te habias sentido sometida desiste de tu cuerpo y te sientes liberada. Hay momentos en los que necesitas huir, correr y por un tiempo desaparecer. Una noche calida, en un lugar poco conocido, con demasiada gente desconocida, necesitas huir y lo haces. Te vas al lugar mas remoto pero a la vez el mas cercano y alli en esa inmensa playa en frente de aquel inmenso mar te paras a pensar por unos instantes en algo que no deberias de estar pensando. Por un momento te desorientas, no sabes lo que quieres y decides vivir la vida y cumplir los sueños que anhelas. Tiras los zapatos y los pantalones al suelo. Cojes impulso y empiezas a correr hacia la orilla de ese mar, tus piernas no paran, siguen corriendo, pero tu tampoco haces nada para pararlas y alli estas de noche en aquel inmenso mar donde tus problemas y las lagrimas que a veces derramas se hacen pequeños. Y sonries como hace tiempo no hacia, te sientes liberada, agusto contigo misma y em ese momento te das cuenta que la chica que creias perdida esta ahi, dentro de ti.
domingo, 16 de junio de 2013
A ella se le derrumbaba ese mundo que un día el empezó a construir, y por sus idas y venidas de cabeza dejo que lo construyera entero. Ahora ya no es lo de antes, antes ella andaba por las calles de su ciudad y recordaba momentos significantes, recuerdos, canciones, risas... y todas habían sido con el... Con ese que tantas veces la gente la habían dicho "te va a hacer sufrir, no te merece la pena", pero a ella eso le había dado siempre igual... hasta ahora que se ha dado cuenta de golpe y porrazo que todo eso que la habían dicho era cierto. El, era un cabronazo, con todas las letras. Parecía el típico chico que era encantador, y de hecho la primera impresión que da es muy buena o muy mala, si es muy buena te parece un chico simpático amable, majo o como lo quieras ver, pero si le ves de la forma mala e parece un creído un prepotente, hasta me atrevería a decir, que un verdadero gilipollas. Y si lo es, es todo eso, es adorable y achuchable, pero a la vez es el mayor de los mamones, la persona mas tonta que se te pueda poner delante. Ella todo eso lo sabia, tenia conciencia de eso. Pero ese no era el problema, el problema es que las cosas habían cambiado demasiado en poco tiempo y que ella se tenia que acostumbrar a esa situación y algo la mantenía con la esperanza de que todo iba a ser como antes... pero ella ya no sabia si quería que fuera así .. No eran nada y jamas lo han sido, pero para ella si lo fue todo en una época y eso era lo que le dolía que de un día a otro todo hubiera cambiado tan rápido Verle y no poderle abrazar como tantas veces ella lo había echo, saber que esta en frente suya sentado, riendo y hablando con gente, que no eres tu. Saber que probablemente no sienta nada cuando te vea, ahí con la mirada perdida, mirando hacia el, sin saber muy bien por que y con conciencia de que lo que esta haciendo solo la hace daño y a la vez darse cuenta de que las cosas como ella ya sabia, no eran como antes, ni como mucho menos ella esperaba...
jueves, 6 de junio de 2013
El
tiempo pasaba y ella poco a poco se iba con él, ya nada era igual que hace
apenas dos meses, todo había cambiado y no sabía si era para peor o para mejor…
Por su cabeza rondaban mil ideas, mil maneras de salir del bache en el que
estaba inmersa, pero algo la frenaba. No era capaz de dejar todo atrás por
mucho que lo intentara. Lo único que la consolaba era saber que en su coche, en
aquel seat Ibiza, se sentía libre, en medio de la carretera que la llevaría a
su destino, no la importaba pisar el acelerador y sumergirse en aquella música
que la hacía vibrar y llorar de emoción. Quizás no tomo la mejor decisión y actuó
con la cabeza caliente, pero no se arrepentía de nada, sabía que lo había hecho
porque realmente lo sentía. En su pensamiento se coló alguien que normalmente
no estaba allí, alguien que apareció de un momento a otro en su vida y que hacía
que olvidara por unos segundos a aquella persona que había sido el protagonista
de su historia por mucho tiempo. Solo pensaba que no le quería hacer sentirse
mal, que no quería que sintiera todo lo que ella alguna vez había sentido y por
eso no iba a actuar sin saber antes lo que realmente quería. Y así fue, tardo
su tiempo en saber lo que quería, pero tomo una decisión y para ella seria la acertada, aunque saliera
mal. Algo ya había cambiado cuando veía a aquel que tantas veces la había hecho
sentir cosas que jamás podría haber imaginado, pero ya no era así ya no sentía
nada ya no le temblaban las piernas y mucho menos sentía la necesidad de saber
de él las veinticuatro horas del día… había empezado a olvidarse de él, aunque
cuando le veía se la derrumbaba el mundo…
lunes, 20 de mayo de 2013
Pasaron
varios días, incluso semanas. Ella ya no era la misma de aquel día, algo en
ella había cambiado o a lo mejor no había sido ella sino las circunstancias de
su alrededor las que habían cambiado su día a día. Gente que jamás creía que
iban a volver hacían intento de ello, y ella ya no sabía cómo reaccionar, no sabía
lo que quería y mucho menos quería volver a pasarlo mal por el mismo motivo.
Algo la decía dentro de sí misma que iba a ser diferente que esta vez no iba a
ser igual, porque dicen que uno se da cuenta tarde de lo que ha perdido y
entonces en ese preciso momento se arrepiente de ello y quiere enmendar lo que
un día no hizo bien. En su cara la sonrisa que tantas veces la vistió, brillaba
por su ausencia. El, fue tantas veces el motivo de esa sonrisa, pero ya no era así.
Eso también había cambiado, pero ella sabía que tarde o temprano las cosas iban
a acabar así, cada uno por su lado. Ya no existían esas conversaciones de horas
y horas con él, ya no existía ese momento al día en el que ella desconectaba
completamente del mundo y conectaba con él. Por su cabeza solo rondaba una
idea, un pensamiento, “es mejor así, el por su lado y yo por el mío, así dejare
de sufrir”, pero por mucho que se negara que ya no le quería, que no quería
saber de él, en el fondo le extrañaba, no era fácil olvidar a alguien que había
significado tanto en su vida en menos de una semana. No todo era malo, algo
bueno asomaba por aquel negro callejón en el que se encontraba sumida. Había
una persona que la hacia reír sin apenas conocerse, pero ella se cohibía y se
echaba para atrás, por miedo a no volver a sentir, eso que tantos quebraderos
de cabeza le había traído en los dos últimos años…
miércoles, 10 de abril de 2013
Su
estado de ánimo parecía una montaña rusa, no entendía ni la mitad de las cosas
que pasaban a su alrededor. No encontraba la explicación a esas preguntas que día
tras día se hacía a sí misma, “¿Por qué a mí?” “¿Tan mala he sido para que todo
acabe así?” “¿Realmente ha sido mi culpa?”. Ella se mortificaba por dentro y se
echaba parte de las culpas, pero en realidad sabía que no la tenía, pero necesitaba alguna explicación
para todo aquello. El tiempo pasaba, ya habían transcurrido varios meses y no
dejaban las cosas en su lugar. Hablaban de ella día si, día no. Ya se había
convertido en un tema de conversación habitual entre sus labios. A ella le daba
igual lo que pensaran, no la conocían y la juzgaban porque querían. Poco a poco
aprendió que no la tenía que importar lo que dijeran esas personas. Y ese mismo
día, el que más enfadada estaba con ellos, se dio cuenta que los de verdad, que
los que si valían la pena, iban a estar siempre ahí al otro lado del teléfono y
a su lado. No importaba cuanto tiempo estuvieran sin verse, ella sabía que todo
seguiría igual siempre. Allí estaba ella sumergida entre sus sabanas y apoyada
en aquella almohada que tantas veces la ha visto llorar, esa que esa misma
noche recogió sus lagrimas de impotencia. El móvil no dejaba de sonar y ella
ignoraba aquel sonido tan familiar, hasta que lo miro. Se sorprendió y su cara
de un momento a otro cambio, surgió una sonrisa. Era el, aquel que tantas veces
había añorado que le hablara, pues lo había hecho. A ella le hacia falta reírse
con el y era la única forma que tenia de hacerlo entre diario e incluso los
fines de semana. Llevaba un iempo sin verle, pero nada absolutamente nada había
cambiado, respiraba con tranquilidad, el mal humor que tenia se le había pasado
de un plumazo. Añoraba esas conversaciones con el, y sin saber como volvieron a
surgir. La encantaba que la llamara “peque” “fea” o cosas similares porque eran
muestras de cariño por su parte. Su estado de animo había cambiado, con sus
“buenas noches” “descansa”, ella se fue con una sonrisa a dormir. Esa noche
ella soño con el, era tan real, estaban tan cerca pero a la vez tan lejos.
Cuanto se levanto, su sonrisa brillaba en su cara y nadie se la iba a quitar.
Porque esa sonrisa no era solo suya sino era de todos los que estaban ahí día
tras día, y por suerte o por desgracia, él fue quien la puso en ella.
sábado, 6 de abril de 2013
Era
un día nublado, pero a la vez soleado. Podía llover como que el sol entrara por
la ventana, y reflejara en el espejo, en el que tantas veces ella se había
mirado antes de salir a la calle. Estaba dormida, aunque no del todo, los
nervios aquella noche no la dejaron dormir. Antes de que sonara el despertador,
ella ya estaba despierta. Se dirigió a la cocina a desayunar, intento fallido
su estomago estaba totalmente cerrado, los nervios que sentía no la dejaban hacer nada. Conecto el móvil,
varios mensajes aparecieron en la pantalla. Uno era suyo, deseándola suerte
para aquello que era importante en su vida, un logro personal. Ella no se lo
creía, se había acordado. Algo que pocas veces había hecho. Se vistió y se
dispuso a comerse el mundo. Salió por la puerta de su casa, encendió aquel
cigarro en el que sus nervios se iban a calmar, y conecto sus cascos al móvil y
puso aquella canción que tan buenas vibraciones le había traído siempre. Ya era
inevitable, esa situación tenía que pasar y paso. Salió bien, aquel logro
personal que ella añoraba, fue conseguido. Llego a casa con aquella noticia y
la “L” entre sus manos. Sonreía de felicidad y sus ojos brillaban como hacía
tiempo que no lo hacían. Las
felicitaciones empezaron a llover, pero ella solo esperaba una. Inocente de
ella, como pretendía que lo supiera si no había abierto la boca. Decidió contárselo
y su contestación no fue la esperada, fue más de lo que ella misma se esperaba,
la volvió a sorprender. Algo en ella ya no reaccionaba como antes, no era lo
mismo, ni ella era la misma. Con el paso del tiempo ella fue cambiando su
actitud con él y con las demás personas, no iba a dar nada que por nadie que no
diera nada por ella. Y desde ese momento las cosas empezaron a cambiar…
lunes, 18 de marzo de 2013
Ella ya sabía que no debía enamorarse de un chico que nadie recomienda, pero se enamoró de todas formas pensando que él cambiaría. Ya sabes lo que dicen, el reto de toda mujer es convertir a un cabrón en un caballero. Con el paso del tiempo, ella se dio cuenta de que se habían perdido las miradas cómplices y las largas horas de charla por las noches. Ella ya no era la que estaba a su lado cuando él se encontraba mal, ni era la primera en enterarse de sus buenas noticias. Se sentía sustituida por otra, y aunque sus amigas le decían que la otra no le llegaba ni a la suela del zapato, ella perdió la poca autoestima que tenía.
Él hacía como si no la conociera y ella sólo buscaba a alguien que le devolviera la autoestima que el último chico que pasó por su vida se llevó. Ella se dio cuenta de que el cerebro trabaja 24h al día, 365 días al año, desde que naces hasta que te enamoras y que con el paso del tiempo aprendes que no importa en cuantos pedazos se te parta el corazón, que el mundo no se va a detener para que lo arregles. Dicen que no se madura con los años, sino con los daños, y que el tiempo te enseña que no se puede volver hacia atrás para no cometer tus errores, por eso debes saber bien jugar tus cartas. Hay que aprender a hacer las cosas por ti misma sin la ayuda de nadie, y así, te darás cuenta de lo que realmente puedes soportar, de lo fuerte que eres y de lo lejos que puedes llegar cuando pensabas que no podías más. Si algo aprendí de Shakespeare fue que “la vida vale más cuando tienes el valor de enfrentarla”. No llores por alguien que te hace daño, sólo sonríe y dale las gracias por darte la oportunidad de encontrar a alguien mejor que él.
Ella acabó encontrando a alguien que cuando le miraba, le miraba de una forma diferente, especial, era como si se quedara sin aire, impresionado. Le hacía sentir especial, única en el mundo, le abrazaba fuerte y le hacía sentir que no existía lugar más seguro que sus brazos, le veía con su peor cara, despeinada, sin maquillaje, en los peores momentos y aun así, seguía pensando que era la chica más guapa del planeta. Al cabo de un tiempo, una mañana, él la vio desde lo lejos andando por la calle, lucía una sonrisa tan llena y dulce que deslumbraba a todo el que pasaba por su lado, se movía con esos gestos tan dulces que la caracterizaban, y su pelo largo brillaba tanto como el Sol. Él no paraba de mirarla y pensar: “Ella fue mía, pero por mis actitudes la perdí y me arrepiento”. Cada vez que se cruzan, él recuerda todo lo que ella hizo por él y no sabéis lo que le jode haber sido tan imbécil.
Ella se mira en el espejo todos los días y nunca se parece suficiente a si misma, trata de subirle la autoestima a los demás cuando la suya está por el subsuelo, y a pesar de todas sus dudas e inseguridades, ahí la tienes, deslumbrando a todo el mundo con su preciosa sonrisa. Dice que está feliz y parece derrochar alegría, pero si le miras a los ojos directamente te darás cuenta, “campeón”, la destruiste. Ella ha tenido que ver como la has reemplazado rápidamente y ha comenzado a darse cuenta de que nunca fue importante para ti, pero no te preocupes, que dicen que un nuevo día es una nueva oportunidad, que no hay que vivir del pasado sino aprender de él y que para aprender necesitas equivocarte. Toda chica ha salido con algún imbécil que no merece la pena y se avergüenza de ello, un error patético, ordinario y vulgar que cada mujer posee en su maravillosa lista de errores. Por lo visto hay demasiado tonto intentando ir de listo al que hay que enseñarle que las mujeres solo agachamos la cabeza para quitarnos los tacones. Ella no va a quedarse sentada, ella es de lo bueno, lo mejor, y creéme, muchos lo saben. Ha conocido caras nuevas, una en especial. Confía plenamente en la casualidad de haberle conocido por alguna razón, piensa que puede haber interferido el destino, todo pasa por algo. Admite que siempre espera despertarse y encontrar un mensaje suyo de buenos días, pero sin el “princesa”. Al contrario que todas las chicas del mundo, ella odia que le llamen princesa, no es corriente, es una chica simple con una mente complicada, le gusta ser especial, “rara”, o como quieras llamarlo, siempre huye de lo convencional. No es ni mejor ni peor que nadie, solo es diferente, única. No conoce la clave del éxito, pero sabe que la clave del fracaso es complacer a todo el mundo. Su vida es una suma de impulsos, locuras, errores y experiencias inolvidables. Sabe que esa cara nueva es imposible, pero se esfuerza cada día por conseguirla. Llamarla ilusa, pero ella sigue sueños, no órdenes. No te molestes en darle tu opinión, sigue el lema de Robert Downey Jr, ella Escucha, sonríe, asiente y luego hace la misma jodida cosa que iba a hacer desde el principio. Te lo aseguro, no sabes de lo que es capaz de hacer, y si vas a criticar los pasos de su vida.. prueba a ponerte sus tacones.
sábado, 2 de marzo de 2013
Lo que tengamos que ser, seremos
Era
un día diferente ella sabía que algo estaba cambiando pero no tenía muy claro
el que, o tal vez si y no lo quería
reconocer. Eso era algo que no la preocupaba o quizás sí pero hacia como sino…
la vida a veces era muy injusta y muy puta, pero como dice esa canción que
tantas veces ha escuchado y cantado “si la vida es puta, yo me la quiero
follar”. Esa frase rondaba por su cabeza la mayoría de los días. Era una
especie de motivación para ella, que muchas veces fallaba, pero otras la
ayudaba a levantarse desde lo más hondo de la nada. Tenía que tomar una
decisión pero de poco la iba a servir porque era capaz de tomarla pero no de llevarla
a cabo del todo. Era incapaz de hacerlo, sabía que debía pero no podía. Tantas
noches en vela dándole vueltas a la misma idea en su cabeza “se acabo, esto se
acabo, le dejo de hablar, le bloqueo y desaparece de mi vida. Borro las fotos,
guardo todas sus cosas o se las devuelvo y me olvido completamente de él”.
Después se para a reflexionar lo que ha dicho y llega a la conclusión que si lo
hiciera sería lo mejor, pero que no tiene ni pies ni cabeza, porque ella sin
saber de él absolutamente nada no sería ella. Por mucho tiempo que estuvieran
sin verse el conseguía con un simple “buenas” o “descansa pequeña” que todo
cambiara que en su cara apareciera una sonrisa que tardaría bastante en
marcharse. Pero no todo era bonito, ella era celosa por decirlo de algún modo y
él tenía todo lo que podía llamar la atención de una chica, como un día lo hizo
en ella. Un día que tantas veces ha recordado y que numerosas ha querido
olvidar y no ha sido capaz, algo que todavía no sabía ni como había sucedido,
solo que paso…
domingo, 17 de febrero de 2013
¿Dónde está el amor del que tanto hablan?
La vida la deparaba una sorpresa, aquella noche ella iba a
vivir algo que la sorprendería o tal vez no… daba por perdidas muchas cosas del
pasado, la que más le dolía era perderle a él, pero ella lo consideraba
totalmente perdido, aunque del todo no fuera así. Era la chica más pesimista
que te podías poner en frente, en su cara se reflejaba que las cosas no iban
del todo bien, pero siempre se rodeaba de la gente que sacaba en ella una sonrisa
verdadera, y no una por compromiso. Ella no se callaba lo que pensaba, a veces
lo que sentía si, por miedo a ser juzgada, ya que a veces los sentimientos
pueden ser no correspondidos, y ese podía ser en parte su caso. La recordaban
por su brillo en la mirada cuando pronunciaban su nombre, pero la gente que la
conocía de verdad muchas veces en poco tiempo la habían dicho que algo había
cambiado que su mirada ya no era la misma de antes. Pero a ella le daba igual, sabía
que él era el motivo de esa mirada y de su sonrisa tonta, pero que si él no
estaba ya no volverían a aparecer. Pasaron los días y ella seguía igual, se reía
de vez en cuando pero nada en especial. Una noche cualquiera de un frió mes de
Febrero, metida en su cama, arropada hasta la nariz, algo la sorprendió… su
móvil comenzó a sonar como lo hacía a menudo, no creía que fuera nadie en
especial, pero se equivocaba… No mostraba ningún tipo de interés en abrir
aquella conversación que salía reflejada en su pantalla, hasta que decidió
abrirla. Y se llevo aquella sorpresa que no se llegaba a creer. Era el. Si ese
que este tiempo ha estado desaparecido, ausente, en su mundo, o como lo queráis
decir, la cuestión es que ella no sabía nada de él desde hace días, y eso era
algo que ella no podía soportar. Estaba como siempre, ese si era él, el que
ella echaba de menos todos los días había vuelto y ella no sabía cómo tomarse
eso. Solo sabía que con una simple conversación la había sacado una sonrisa que
la duraría varios días. Demasiadas promesas realizadas en una misma noche, en
menos de tres horas que seguramente no se cumplirían, o tal vez si…
domingo, 10 de febrero de 2013
Otro mas como siempre
Un día cualquiera en aquella inmensa ciudad donde ella vivía, era un día lleno de situaciones que jamás llegaría a imaginar.
Para ella era otro día más... Otro día con sus veinticuatro horas infinitas, a ella se le hacían eternas... Pero a ella su reloj se le paraba en el momento que esa mirada se separaba de su lado... Pero sabía que no podía depender de nadie y mucho menos de el.
Tenía miedo, demasiado... Sólo pensar que podía volver a vivir la misma situación su cuerpo temblaba de miedo. Pero debía aguantar y por los que la rodean sonreír. Esa sonrisa forzada que sólo unos cuantos saben sacar cuando ni ella la encuentra. Ella sabía que algo no iba bien, pero no quería reconocerlo. Algo dentro de ella sabía que eso no podía seguir así, pero a ella le daba igual.
Sus lágrimas recorrian su rostro cuando estaba sola. Echaba de menos demasiadas cosas... Algunas obvias otras inospechadas. Tenía muy claro lo que quería y por eso lloraba cada noche en su cama, porque sabía que jamás lo conseguiria...
domingo, 27 de enero de 2013
Frágil como una pompa de jabón
Después de aquella despedida ella
se sentía como una pompa de jabón flotando en el aire. No sabía muy bien,
porque era debida esa sensación, pero podía imaginárselo, aunque ella se lo
negara a sí misma una y otra vez. Era demasiado frágil para sentir todas esas
cosas en tan poco tiempo. Había sentido mil y una sensaciones diferentes en el
tiempo que le tuvo en frente, pero no sabía cómo iba a aguantar otra vez sin
verle. Solo hacía pensar en eso, su cabeza estaba trascordada de tanto pensar,
pero no podía parar. Necesitaba aclararse, pero no sabía cómo, no tenía nada
para seguir, bueno, si una cosa que ella misma se negaba, eso que ella sentía
cada vez que le veía o leía un mensaje suyo. Ese cosquilleo en el estomago,
como si fuera el voleteo de una mariposa alborotada, que ella intentaba parar
pero que no podía hacerlo. La temperatura de su cuerpo ascendía aunque la
temperatura ambiente estuviera bajo cero grados, se la quitaba el frio en el
instante en el cual su mirada se cruzaba con la suya. Cuando sus manos se
rozaban ella levantaba los pies del suelo, aunque estuviera sentada en el. Él,
la hacía marcharse fuera de sí misma, la hacia sonreír cuando ella no podía mas
y sus lagrimas recorrían su rostro. Era capaz de hacer de un día gris el mejor
de los días. Ella sabía que el solo podía despertar eso en su interior, pero
siempre se lo negaba porque sabía que era lo mejor. No la importaba estar mal,
si cuando le ve a él se le pasa todo lo demás. Esta noche para ella será
diferente a las demás… esta noche ella soñara con el…
sábado, 26 de enero de 2013
Soy yo tu pena
Allí seguían, en el mismo lugar
donde tantas veces rieron juntos. Aquel lugar donde habían vivido tantos
momentos, buenos y malos, de donde ella había salido huyendo numerosas veces a
desahogarse. Pero ahora no era así, ahora ella no sabía si quería irse o no,
nada estaba claro y muchos menos lo iba a estar su cabeza. El no hacia más que
preguntarle qué tal le iba todo y ella mentía y le decía que bien, que todo
genial. Pero ella sabía que no era así que algo no iba bien y en su interior se
lo callaba, por miedo a que él se preocupara más de la cuenta y ponerle en una
situación y sensación incomoda. El en su interior no la creía, pero sabía que
ella no estaba bien realmente y si se lo ocultaba es que de verdad no estaba
bien y no quería preocuparle. Ella contenía sus lagrimas cuando hablaba con él,
no creía que el estaba ahí, le había echado tanto de menos que no podía creer
que le tuviera en frente después de tanto tiempo. El sabia que ella le echaba
de menos de hecho el también lo hacía, jamás pensó que pudiera llegar a echar
de menos a alguien como lo estaba haciendo ahora. Pero tenía que mantenerse en
su postura no podía echarse a otras. Así pasan día tras día, algunos hablando
otro sin hablar, y ya eso de verse es de muy vez en cuando. Pero ella sigue
estando ahí sin importar nada, y sabe perfectamente que si le necesita el
estará ahí. La conversación avanza y parece que fue ayer cuando fue la última
vez que se vieron, pero no era así. Estaban como siempre, se reían juntos,
disfrutaban de su compañía, al fin y al cabo nada había cambiado entre ellos
dos. Ella no paraba de reír y sonrojarse, mientras que el hacia tonterías para
arrancarla una sonrisa y ella accedía encantada si él era el motivo de ella.
Llegaba el momento de la despedida pero ambos no querían que llegara, ni
siquiera miraban el reloj. Pero ella lo hizo y fue quien dio el paso con tan
solo una mirada, el comprendió que ya era el momento de marcharse ese momento
en el que ya no se verían mas hasta pasado un tiempo. No sabían bien como
despedirse solo sabía que ese abrazo sería el mejor de todos y así fue.
viernes, 25 de enero de 2013
Me subes como la espuma, yo bajo por tus caderas.
Otro día mas como el anterior, la
misma rutina de siempre. Su mañana llega a su fin, pero aun queda la tarde y la
noche, que pasara rápido con alguna serie de la televisión. En su imaginación
no podía rondar la idea de que algo sería diferente esa tarde. Después de toda
la tarde estudiando, alrededor de las siete, esa chica nerviosa por el día de
mañana recibió una llamada, el número le sonaba conocido, de hecho más de lo
que ella podía imaginar. Esa voz le resultaba bastante familiar, de fondo se oía
el barullo de una calle o de algún parque, o de quien sabe que. Al descolgar el
teléfono y ver que era aquella persona, la temblaba la voz, si era él. Aquel
del que hacía más de una semana que no sabía nada, ella ya no recordaba como
era su voz, pero la reconoció al segundo de oírla, jamás la confundiría con
otra. Se preguntaba en su interior a que se debía su llamada y en ese momento
el empezó a hablar:
-Hola, ¿Sabes quién soy?
+Mmm… Hola… Si, como no lo voy a
saber…
-No sé, hace tanto que no se de ti…
+El mismo tiempo que llevo yo sin
saber nada de ti, es mas juraría que hace una semana…
-Ya, es que he estado liado…
+ ¿Y? Muy liado no estarías, si te
pasabas el día en el WhatsApp… No es excusa, no hemos hablado ninguno de los
dos, yo porque me he cansado de ir detrás de alguien que no se preocupa por mi
y tu… pues tu porque eres tu… Pero bueno que no pasa nada, que da igual, no
importa, hace bastante que lo dejo de hacer.
-¿Por?
+Nada
-Dime
+Nada, déjalo, total da igual.
-Vale, como quieras… ¿Puedo
proponerte algo?
+Si, dime.
-¿Tienes algo que hacer ahora?
+Pues… estaba descansando que me he
pasado la tarde estudiando sin parar y me he bajado a fumarme un cigarro así me
relajo… ¿Por?
-Por ir a verte y nos vemos un
rato. ¿Quieres?
+Me da igual, como quieras. Ya
sabes dónde estoy.
-Vale, pues ahora nos vemos entonces…
+Ok.
Ella cuelga el teléfono, no se traga
el cuento de que va a ir a verla, sabe perfectamente que no será así… Que es
otra de sus mentiras… su cigarro se consume y cuando se dispone a subir a la
rutina de nuevo, alguien la detiene, abrazándola por la espalda. En ese momento
sus pantalones azules tiemblan, su camisa blanca está pegada al pecho de esa
persona, que ella sabe perfectamente quien es por el olor que desprende. Se da
la vuelta y si, está ahí… por una vez, después de más de dos semanas sin verse,
le tiene delante y no se lo cree. No es capaz de asimilar que esta vez no ha
salido de ella el hecho de verse sino de él… sinceramente la tiene que echar de
menos para buscarla. Allí están los dos en medio de aquel lugar sin saber muy
bien qué hacer, ni que decir. A ella tan solo le importa el hecho de tenerle al
lado.
jueves, 24 de enero de 2013
Risas inoportunas, llantos que valen la pena
Sonaba el despertador, apenas eran
las siete y media de la mañana. Y para ella el día acababa de comenzar. No sabía
si levantarse o no, solo sabía que debía hacerlo que era otra obligación más
que tenia día a día. Y juraría que la que más le costaba cumplir. Una chica
dormilona, que cuando podía se refugiaba en su cama aunque no durmiera, era su
pequeño escondite en ese mundo inmenso que hay fuera de sus cuatro paredes
favoritas. Esas paredes que la han visto
llorar mil y una vez, y siempre la han guardado mil secretos. Esas mismas que
la han visto sonreír frente a la pantalla del móvil ante una sorpresa, esas que
la han visto cantar de alegría y de tristeza, esas que han vivido con ella mil
y una emociones a lo largo de su vida. Esas que en definitiva, han sido su gran apoyo
porque nunca la han fallado, eso no quiere decir que la gente la haya fallado
que algunas si pero otras no. Sus amigos, esos que con ellos ha compartido mil
momentos. Pero a ella la conocen por la compañía de dos chicas, una morena y
otra castaña, con ellas ha compartido mil momentos y ella no sería nada sin
ellas. Tiene vicios y numerosos, entre ellos el perfume de esa colonia que la
hacía diferente, pero que acabo odiando sin darse cuenta, ese olor a nicotina
que se quedaba impregnado en su piel, desde la primera calada hasta la última.
Esa manía de hacer fotos a todo lo que se mueve, la encanta la fotografía y
quien la conoce lo sabe. A ella con su cámara se la olvidan los problemas que puedan
surgir y si ya está acompañada el tiempo se la escapa entre las manos. Esa que
cuando llora se para a pensar el porqué, piensa el porqué de todo, aunque sea
lo más absurdo y lo mas mínimo. Sabe que hay lágrimas que valen la pena y otras
que no, pero a veces aunque no valgan la pena son necesarias soltarlas.
martes, 22 de enero de 2013
Fumate y escapate
Otro día más. Otro día igual en su vida. Ya no sabía que hacer ni como actuar, solo sabía, que no debía hacer aquello que deseaba con todas sus ganas. Sale a la calle y se refugia en la canción que suena en sus cascos aquella misma canción que un día canto a su lado, pero que ahora no se atrevía, ni a pronunciar una simple palabra que tuviera relación con ella. A continuación, se enciende un cigarro en el que ella consume poco a poco tanto su salud, como su ansiedad, como esas ganas de llorar que ultimamente la acompañan la mayor parte del tiempo. No la importa que eso le quite un poco de su tiempo, solo la importa esa sensación que deja en ella. Su pelo lacio ondea al viento, que de vez en cuando hace que se alborote. Normalmente va con el pelo suelto, cuando no es rara la ocasión. Siente que a partir de hoy algo va a ir a mejor. Pero no se atreve a decir el que. Porque hoy se acuesta con el pensamiento en su cabeza de: "otra noche mas sin hablar con el, espero que lo haga...". Sabe que esta noche sera igual a la anterior que la volvera a costar dormir, porque se quedara pensando en que pasara mañana. Su cuerpo no aguanta mas, ya son mas de veinticuatro horas sin dormir, su mente esta cansada de pensar y su corazón de sentir. Por eso hoy dormira escuchando esa canción que la hace olvidarse de todo.
lunes, 21 de enero de 2013
Ya no damos trabajo a ese estúpido de Cupido
Sin ton ni son, ella no sabia muy bien porque había sucedido aquello esa noche de invierno. En aquella noche algo cambio ella, algo la hizo pensar las cosas con la cabeza fría lo que no quiere decir que con los pies calientes. Se replanteo muchas cosas de su vida, entre ellas a el. No pretendía ni muchos menos, justificar lo que había pasado aquella noche en la discoteca con aquel otro chaval. Ella sabia lo que sentía y lo que quería pero el problema era el, el no sabia nada... y ella no aguantaba mas así El destino le puso en su camino a un chico alto, rubio, con ojos bonitos y simpático y no se lo pensó dos veces y paso lo que paso, los besos en el cuello se hicieron síntoma de las consecuencias del alcohol ingerido aquella noche por ambos, pero en ese momento nada la importaba solo disfrutar de eso, del momento y de la compañía de aquel chico que probablemente nunca le volvería a ver, y si le veía seria por pura casualidad. La música sonaba tan alta que retumbaba en su cabeza y eso hacia que ella no oyera sus pensamientos, algo que debería suceder mas veces al día De camino a casa, pensaba en lo que había sucedido en aquel lugar y no pensaba en aquel chico que había vivido aquella noche fría con ella sino en el otro, en el que daba señales de vida cuando se acordaba, en ese chico imperfecto por donde se mirara, pero que para ella era completamente perfecto. Aquel con el que estaba hablando cuando entre sus manos había un cubata de vodka con limón y un cigarro que lentamente se consumía ante su lentitud al fumar, por prestar mas atención a la conversación con el. Aunque fuera suya valía mas que nada. Al día siguiente ella no quería recordar nada de la noche anterior, solamente como sonreía ante no oír los problemas de su cabeza.
sábado, 19 de enero de 2013
Simplemente eso
Querido diario, hoy vengo a contarte algunas hazañas de mi alocada vida. Empecemos por lo mas sencillo y a la vez lo mas complejo. Hoy te vengo a hablar de mi. (Antes de empezar a escribir en su diario, coge su boli preferido ese que tantas veces ha escrito entre sus manos y se apoya en la testera de su cama) Aquí estoy otra noche mas, ahogando mis penas en tus paginas, me gustaría que pudieras hablarme y así no me sentiría tan sola cada vez que paso este tiempo contigo (era algo que hacia todas las noches, hasta las que llegaba a las tantas de la mañana, era su rincón favorito el único en el que podía ser realmente ella).
Hoy ha sido un día como otro cualquiera, otro día mas de esos en los que deseas que pase el tiempo, que corra la aguja del reloj, pero en realidad no lo hace. Miras el reloj una y otra vez, y no avanza. Las horas se hacen eternas. Eso si, se perfectamente que cuando roce mi cama el tiempo pasara volando, en un abrir y cerrar de ojos y que mañana sera otro día igual a hoy. Otro día mas sin verle, sin ver su sonrisa, sin mirar sus ojos, sin oír esa risa que tantas veces he tenido gravada en mi memoria. ¿Te soy sincera?, no aguanto mas. Necesito verle, oírle... aunque el no me haga caso. Esto es absurdo, te quería hablar de mi y he acabado hablando de el como siempre.. pero no hoy vengo ha hablar de mi. Esa chica que no se sabe muy bien si rubia o castaña, algo alocada y que por muchos temporales que vengan siempre sale a flote sin importarla nada. Esa que disfruta tan solo con la letra de esa canción y que es capaz de escucharla una y mil veces aunque se la sepa de memoria. Esa que duerme abrazada a una almohada para que la soledad de su cama no se le haga tan inmensa, esa que a sonreído mil y una vez sin tener ganas de hacerlo, solo por ser feliz o aparentar serlo, por el simple hecho de que ella vale mas de lo que diga nadie. Esa que prefiere verse mal a si misma antes que ver mal a los que de verdad la importan. Esa imperfecta en todos los sentidos, esa soy yo como un diente de león que con el mas simple roce del viento se puede deshacer en mil y un pedazos.
Hoy ha sido un día como otro cualquiera, otro día mas de esos en los que deseas que pase el tiempo, que corra la aguja del reloj, pero en realidad no lo hace. Miras el reloj una y otra vez, y no avanza. Las horas se hacen eternas. Eso si, se perfectamente que cuando roce mi cama el tiempo pasara volando, en un abrir y cerrar de ojos y que mañana sera otro día igual a hoy. Otro día mas sin verle, sin ver su sonrisa, sin mirar sus ojos, sin oír esa risa que tantas veces he tenido gravada en mi memoria. ¿Te soy sincera?, no aguanto mas. Necesito verle, oírle... aunque el no me haga caso. Esto es absurdo, te quería hablar de mi y he acabado hablando de el como siempre.. pero no hoy vengo ha hablar de mi. Esa chica que no se sabe muy bien si rubia o castaña, algo alocada y que por muchos temporales que vengan siempre sale a flote sin importarla nada. Esa que disfruta tan solo con la letra de esa canción y que es capaz de escucharla una y mil veces aunque se la sepa de memoria. Esa que duerme abrazada a una almohada para que la soledad de su cama no se le haga tan inmensa, esa que a sonreído mil y una vez sin tener ganas de hacerlo, solo por ser feliz o aparentar serlo, por el simple hecho de que ella vale mas de lo que diga nadie. Esa que prefiere verse mal a si misma antes que ver mal a los que de verdad la importan. Esa imperfecta en todos los sentidos, esa soy yo como un diente de león que con el mas simple roce del viento se puede deshacer en mil y un pedazos.
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