lunes, 22 de julio de 2013

Ella se encontraba en la misma cama que tantas veces la había visto llorar y otras tantas la había echo soñar. Pero algo ha cambiado, algo que debería haber cambiado hace ya un tiempo. Para ella, esa persona era especial, la había dado motivos para ser feliz pero cuando quería se los quitaba y esta era la ultima vez que lo hacia. Le había proporcionado demasiadas cosas que ni siquiera quería recordar, por no hacer mas profunda la herida que un día comenzó a brotar. Ahora ella lo veía todo de otro color, ya no era todo blanco o negro, ya no era todo el o nada. Ya no, ya solo le importaba ella misma y las personas que están con ella día tras día  no solo cuando se acuerdan... Demasiadas lagrimas había derramado por algo que nadie apostaba por ello que solo lo hacia ella, ya no sabia ni lo que sentía  estaba asustada, extraña, rara, nerviosa, pero sabia que este tiempo sin verle le hacia bien. Y los días tampoco se la pasaban tan lento como creía...

domingo, 14 de julio de 2013

Vuelta a eso que llaman "realidad"

Ya habían quedado atrás aquellas noches en las que la brisa del mar rozaba su delicada piel. Aquella chica que se fue en busca de alguna especie de olvido a aquella playa, en la cual solo encontró libertad y darse cuenta de todo lo que realmente pasaba a su alrededor. Allí estaba de nuevo ella en aquel autobús que algún día la saco de su día a día y la llevo a la "libertad" o a eso que se le asemejaba de alguna forma, en aquella misma estación que la dejaba aun mas cerca de lo que para ella era su día a día, aquello que tanto había añorado en aquellos días. Ya estaba en el lugar de siempre, y allí la esperaban con euforia. Pasaron los días y todo volvió a la normalidad, bueno todo en realidad no, había una cosa que no, hasta que llego el día. Aquel día ella, no sabia ni como iba a reaccionar  ni lo que iba a pasar... Llego la hora de enfrentarse a eso que llaman realidad y dudaba de si quería hacerlo, pero lo hizo. Allí estaba ella con unos pantalones cortos, un top azul y una camisa de encaje blanco. No sabia muy bien porque había escogido eso pero lo había echo, ya no había vuelta atrás  ya solo quedaba aquel que ella ya no sabia si se iba a presentar. Pero allí estaba doblando la esquina, en frente de ella. Dos besos cordiales no esperaba nada mas, y así fue. La tarde acababa de empezar y por su mente solo pasaba una cosa, no digas nada, no saques tema de conversación  no hagas nada, y así fue. La tarde habría paso a sensaciones que no sabia si quería sentir, entre cervezas y cigarros comenzó todo. En aquel bar la cerveza se deslizaba por su esófago demasiado bien y el humo de un cigarro la hacia pensar un poco. Acabaron en un césped de aquel lugar tan familiar. Rodeados de miradas comenzaba la tontería de la tarde. Allí estaban ellos tirados en el césped haciéndose cosquillas como niños pequeños. Aquellas risas que solo les pasaban juntos habían vuelto y ella no sabia que hacer, esta agusto como tantas veces lo había estado, pero se la hacia demasiado extraño todo lo que estaba sucediendo... Llego la hora de regresar a eso que llaman hogar y la despedida fue medio normal... En aquella habitación la sumergían las dudas que rodaban su cabeza, pero decidió dormir para no pensar en nada hasta el día siguiente, aunque los sueños a veces son traicioneros...
Lugares poco conocidos que se vuelven en un especie de escondite donde poder sonreir libremente. Esos cuales, con compañia o en soledad, sientes que toda la presion a la que te habias sentido sometida desiste de tu cuerpo y te sientes liberada. Hay momentos en los que necesitas huir, correr y por un tiempo desaparecer. Una noche calida, en un lugar poco conocido, con demasiada gente desconocida, necesitas huir y lo haces. Te vas al lugar mas remoto pero a la vez el mas cercano y alli en esa inmensa playa en frente de aquel inmenso mar te paras a pensar por unos instantes en algo que no deberias de estar pensando. Por un momento te desorientas, no sabes lo que quieres y decides vivir la vida y cumplir los sueños que anhelas. Tiras los zapatos y los pantalones al suelo. Cojes impulso y empiezas a correr hacia la orilla de ese mar, tus piernas no paran, siguen corriendo, pero tu tampoco haces nada para pararlas y alli estas de noche en aquel inmenso mar donde tus problemas y las lagrimas que a veces derramas se hacen pequeños. Y sonries como hace tiempo no hacia, te sientes liberada, agusto contigo misma y em ese momento te das cuenta que la chica que creias perdida esta ahi, dentro de ti.