lunes, 18 de marzo de 2013


Ella ya sabía que no debía enamorarse de un chico que nadie recomienda, pero se enamoró de todas formas pensando que él cambiaría. Ya sabes lo que dicen, el reto de toda mujer es convertir a un cabrón en un caballero. Con el paso del tiempo, ella se dio cuenta de que se habían perdido las miradas cómplices y las largas horas de charla por las noches. Ella ya no era la que estaba a su lado cuando él se encontraba mal, ni era la primera en enterarse de sus buenas noticias. Se sentía sustituida por otra, y aunque sus amigas le decían que la otra no le llegaba ni a la suela del zapato, ella perdió la poca autoestima que tenía.

Él hacía como si no la conociera y ella sólo buscaba a alguien que le devolviera la autoestima que el último chico que pasó por su vida se llevó. Ella se dio cuenta de que el cerebro trabaja 24h al día, 365 días al año, desde que naces hasta que te enamoras y que con el paso del tiempo aprendes que no importa en cuantos pedazos se te parta el corazón, que el mundo no se va a detener para que lo arregles. Dicen que no se madura con los años, sino con los daños, y que el tiempo te enseña que no se puede volver hacia atrás para no cometer tus errores, por eso debes saber bien jugar tus cartas. Hay que aprender a hacer las cosas por ti misma sin la ayuda de nadie, y así, te darás cuenta de lo que realmente puedes soportar, de lo fuerte que eres y de lo lejos que puedes llegar cuando pensabas que no podías más. Si algo aprendí de Shakespeare fue que “la vida vale más cuando tienes el valor de enfrentarla”. No llores por alguien que te hace daño, sólo sonríe y dale las gracias por darte la oportunidad de encontrar a alguien mejor que él.

Ella acabó encontrando a alguien que cuando le miraba, le miraba de una forma diferente, especial, era como si se quedara sin aire, impresionado. Le hacía sentir especial, única en el mundo, le abrazaba fuerte y le hacía sentir que no existía lugar más seguro que sus brazos, le veía con su peor cara, despeinada, sin maquillaje, en los peores momentos y aun así, seguía pensando que era la chica más guapa del planeta. Al cabo de un tiempo, una mañana, él la vio desde lo lejos andando por la calle, lucía una sonrisa tan llena y dulce que deslumbraba a todo el que pasaba por su lado, se movía con esos gestos tan dulces que la caracterizaban, y su pelo largo brillaba tanto como el Sol. Él no paraba de mirarla y pensar: “Ella fue mía, pero por mis actitudes la perdí y me arrepiento”. Cada vez que se cruzan, él recuerda todo lo que ella hizo por él y no sabéis lo que le jode haber sido tan imbécil.
Ella se mira en el espejo todos los días y nunca se parece suficiente a si misma, trata de subirle la autoestima a los demás cuando la suya está por el subsuelo, y a pesar de todas sus dudas e inseguridades, ahí la tienes, deslumbrando a todo el mundo con su preciosa sonrisa. Dice que está feliz y parece derrochar alegría, pero si le miras a los ojos directamente te darás cuenta, “campeón”, la destruiste. Ella ha tenido que ver como la has reemplazado rápidamente y ha comenzado a darse cuenta de que nunca fue  importante para ti, pero no te preocupes, que dicen que un nuevo día es una nueva oportunidad, que no hay que vivir del pasado sino aprender de él y que para aprender necesitas equivocarte. Toda chica ha salido con algún imbécil que no merece la pena y se avergüenza de ello, un error patético, ordinario y vulgar que cada mujer posee en su maravillosa lista de errores. Por lo visto hay demasiado tonto intentando ir de listo al que hay que enseñarle que las mujeres solo agachamos la cabeza para quitarnos los tacones.  Ella no va a quedarse sentada, ella es de lo bueno, lo mejor, y creéme, muchos lo saben. Ha conocido caras nuevas, una en especial. Confía plenamente en la casualidad de haberle conocido por alguna razón, piensa que puede haber interferido el destino, todo pasa por algo. Admite que siempre espera despertarse y encontrar un mensaje suyo de buenos días, pero sin el “princesa”. Al contrario que todas las chicas del mundo, ella odia que le llamen princesa, no es corriente, es una chica simple con una mente complicada, le gusta ser especial, “rara”, o como quieras llamarlo, siempre huye de lo convencional. No es  ni mejor ni peor que nadie, solo es diferente, única. No conoce la clave del éxito, pero sabe que la clave del fracaso es complacer a todo el mundo. Su vida es una suma de impulsos, locuras, errores y experiencias inolvidables. Sabe que esa cara nueva es imposible, pero se esfuerza cada día por conseguirla. Llamarla ilusa, pero ella sigue sueños, no órdenes. No te molestes en darle tu opinión, sigue el lema de Robert Downey Jr, ella Escucha, sonríe, asiente y luego hace la misma jodida cosa que iba a hacer desde el principio. Te lo aseguro, no sabes de lo que es capaz de hacer, y si vas a criticar los pasos de su vida.. prueba a ponerte sus tacones.

sábado, 2 de marzo de 2013

Lo que tengamos que ser, seremos


Era un día diferente ella sabía que algo estaba cambiando pero no tenía muy claro el que, o tal vez si y no  lo quería reconocer. Eso era algo que no la preocupaba o quizás sí pero hacia como sino… la vida a veces era muy injusta y muy puta, pero como dice esa canción que tantas veces ha escuchado y cantado “si la vida es puta, yo me la quiero follar”. Esa frase rondaba por su cabeza la mayoría de los días. Era una especie de motivación para ella, que muchas veces fallaba, pero otras la ayudaba a levantarse desde lo más hondo de la nada. Tenía que tomar una decisión pero de poco la iba a servir porque era capaz de tomarla pero no de llevarla a cabo del todo. Era incapaz de hacerlo, sabía que debía pero no podía. Tantas noches en vela dándole vueltas a la misma idea en su cabeza “se acabo, esto se acabo, le dejo de hablar, le bloqueo y desaparece de mi vida. Borro las fotos, guardo todas sus cosas o se las devuelvo y me olvido completamente de él”. Después se para a reflexionar lo que ha dicho y llega a la conclusión que si lo hiciera sería lo mejor, pero que no tiene ni pies ni cabeza, porque ella sin saber de él absolutamente nada no sería ella. Por mucho tiempo que estuvieran sin verse el conseguía con un simple “buenas” o “descansa pequeña” que todo cambiara que en su cara apareciera una sonrisa que tardaría bastante en marcharse. Pero no todo era bonito, ella era celosa por decirlo de algún modo y él tenía todo lo que podía llamar la atención de una chica, como un día lo hizo en ella. Un día que tantas veces ha recordado y que numerosas ha querido olvidar y no ha sido capaz, algo que todavía no sabía ni como había sucedido, solo que paso…