Era
un día diferente ella sabía que algo estaba cambiando pero no tenía muy claro
el que, o tal vez si y no lo quería
reconocer. Eso era algo que no la preocupaba o quizás sí pero hacia como sino…
la vida a veces era muy injusta y muy puta, pero como dice esa canción que
tantas veces ha escuchado y cantado “si la vida es puta, yo me la quiero
follar”. Esa frase rondaba por su cabeza la mayoría de los días. Era una
especie de motivación para ella, que muchas veces fallaba, pero otras la
ayudaba a levantarse desde lo más hondo de la nada. Tenía que tomar una
decisión pero de poco la iba a servir porque era capaz de tomarla pero no de llevarla
a cabo del todo. Era incapaz de hacerlo, sabía que debía pero no podía. Tantas
noches en vela dándole vueltas a la misma idea en su cabeza “se acabo, esto se
acabo, le dejo de hablar, le bloqueo y desaparece de mi vida. Borro las fotos,
guardo todas sus cosas o se las devuelvo y me olvido completamente de él”.
Después se para a reflexionar lo que ha dicho y llega a la conclusión que si lo
hiciera sería lo mejor, pero que no tiene ni pies ni cabeza, porque ella sin
saber de él absolutamente nada no sería ella. Por mucho tiempo que estuvieran
sin verse el conseguía con un simple “buenas” o “descansa pequeña” que todo
cambiara que en su cara apareciera una sonrisa que tardaría bastante en
marcharse. Pero no todo era bonito, ella era celosa por decirlo de algún modo y
él tenía todo lo que podía llamar la atención de una chica, como un día lo hizo
en ella. Un día que tantas veces ha recordado y que numerosas ha querido
olvidar y no ha sido capaz, algo que todavía no sabía ni como había sucedido,
solo que paso…
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