Después de aquella despedida ella
se sentía como una pompa de jabón flotando en el aire. No sabía muy bien,
porque era debida esa sensación, pero podía imaginárselo, aunque ella se lo
negara a sí misma una y otra vez. Era demasiado frágil para sentir todas esas
cosas en tan poco tiempo. Había sentido mil y una sensaciones diferentes en el
tiempo que le tuvo en frente, pero no sabía cómo iba a aguantar otra vez sin
verle. Solo hacía pensar en eso, su cabeza estaba trascordada de tanto pensar,
pero no podía parar. Necesitaba aclararse, pero no sabía cómo, no tenía nada
para seguir, bueno, si una cosa que ella misma se negaba, eso que ella sentía
cada vez que le veía o leía un mensaje suyo. Ese cosquilleo en el estomago,
como si fuera el voleteo de una mariposa alborotada, que ella intentaba parar
pero que no podía hacerlo. La temperatura de su cuerpo ascendía aunque la
temperatura ambiente estuviera bajo cero grados, se la quitaba el frio en el
instante en el cual su mirada se cruzaba con la suya. Cuando sus manos se
rozaban ella levantaba los pies del suelo, aunque estuviera sentada en el. Él,
la hacía marcharse fuera de sí misma, la hacia sonreír cuando ella no podía mas
y sus lagrimas recorrían su rostro. Era capaz de hacer de un día gris el mejor
de los días. Ella sabía que el solo podía despertar eso en su interior, pero
siempre se lo negaba porque sabía que era lo mejor. No la importaba estar mal,
si cuando le ve a él se le pasa todo lo demás. Esta noche para ella será
diferente a las demás… esta noche ella soñara con el…
domingo, 27 de enero de 2013
sábado, 26 de enero de 2013
Soy yo tu pena
Allí seguían, en el mismo lugar
donde tantas veces rieron juntos. Aquel lugar donde habían vivido tantos
momentos, buenos y malos, de donde ella había salido huyendo numerosas veces a
desahogarse. Pero ahora no era así, ahora ella no sabía si quería irse o no,
nada estaba claro y muchos menos lo iba a estar su cabeza. El no hacia más que
preguntarle qué tal le iba todo y ella mentía y le decía que bien, que todo
genial. Pero ella sabía que no era así que algo no iba bien y en su interior se
lo callaba, por miedo a que él se preocupara más de la cuenta y ponerle en una
situación y sensación incomoda. El en su interior no la creía, pero sabía que
ella no estaba bien realmente y si se lo ocultaba es que de verdad no estaba
bien y no quería preocuparle. Ella contenía sus lagrimas cuando hablaba con él,
no creía que el estaba ahí, le había echado tanto de menos que no podía creer
que le tuviera en frente después de tanto tiempo. El sabia que ella le echaba
de menos de hecho el también lo hacía, jamás pensó que pudiera llegar a echar
de menos a alguien como lo estaba haciendo ahora. Pero tenía que mantenerse en
su postura no podía echarse a otras. Así pasan día tras día, algunos hablando
otro sin hablar, y ya eso de verse es de muy vez en cuando. Pero ella sigue
estando ahí sin importar nada, y sabe perfectamente que si le necesita el
estará ahí. La conversación avanza y parece que fue ayer cuando fue la última
vez que se vieron, pero no era así. Estaban como siempre, se reían juntos,
disfrutaban de su compañía, al fin y al cabo nada había cambiado entre ellos
dos. Ella no paraba de reír y sonrojarse, mientras que el hacia tonterías para
arrancarla una sonrisa y ella accedía encantada si él era el motivo de ella.
Llegaba el momento de la despedida pero ambos no querían que llegara, ni
siquiera miraban el reloj. Pero ella lo hizo y fue quien dio el paso con tan
solo una mirada, el comprendió que ya era el momento de marcharse ese momento
en el que ya no se verían mas hasta pasado un tiempo. No sabían bien como
despedirse solo sabía que ese abrazo sería el mejor de todos y así fue.
viernes, 25 de enero de 2013
Me subes como la espuma, yo bajo por tus caderas.
Otro día mas como el anterior, la
misma rutina de siempre. Su mañana llega a su fin, pero aun queda la tarde y la
noche, que pasara rápido con alguna serie de la televisión. En su imaginación
no podía rondar la idea de que algo sería diferente esa tarde. Después de toda
la tarde estudiando, alrededor de las siete, esa chica nerviosa por el día de
mañana recibió una llamada, el número le sonaba conocido, de hecho más de lo
que ella podía imaginar. Esa voz le resultaba bastante familiar, de fondo se oía
el barullo de una calle o de algún parque, o de quien sabe que. Al descolgar el
teléfono y ver que era aquella persona, la temblaba la voz, si era él. Aquel
del que hacía más de una semana que no sabía nada, ella ya no recordaba como
era su voz, pero la reconoció al segundo de oírla, jamás la confundiría con
otra. Se preguntaba en su interior a que se debía su llamada y en ese momento
el empezó a hablar:
-Hola, ¿Sabes quién soy?
+Mmm… Hola… Si, como no lo voy a
saber…
-No sé, hace tanto que no se de ti…
+El mismo tiempo que llevo yo sin
saber nada de ti, es mas juraría que hace una semana…
-Ya, es que he estado liado…
+ ¿Y? Muy liado no estarías, si te
pasabas el día en el WhatsApp… No es excusa, no hemos hablado ninguno de los
dos, yo porque me he cansado de ir detrás de alguien que no se preocupa por mi
y tu… pues tu porque eres tu… Pero bueno que no pasa nada, que da igual, no
importa, hace bastante que lo dejo de hacer.
-¿Por?
+Nada
-Dime
+Nada, déjalo, total da igual.
-Vale, como quieras… ¿Puedo
proponerte algo?
+Si, dime.
-¿Tienes algo que hacer ahora?
+Pues… estaba descansando que me he
pasado la tarde estudiando sin parar y me he bajado a fumarme un cigarro así me
relajo… ¿Por?
-Por ir a verte y nos vemos un
rato. ¿Quieres?
+Me da igual, como quieras. Ya
sabes dónde estoy.
-Vale, pues ahora nos vemos entonces…
+Ok.
Ella cuelga el teléfono, no se traga
el cuento de que va a ir a verla, sabe perfectamente que no será así… Que es
otra de sus mentiras… su cigarro se consume y cuando se dispone a subir a la
rutina de nuevo, alguien la detiene, abrazándola por la espalda. En ese momento
sus pantalones azules tiemblan, su camisa blanca está pegada al pecho de esa
persona, que ella sabe perfectamente quien es por el olor que desprende. Se da
la vuelta y si, está ahí… por una vez, después de más de dos semanas sin verse,
le tiene delante y no se lo cree. No es capaz de asimilar que esta vez no ha
salido de ella el hecho de verse sino de él… sinceramente la tiene que echar de
menos para buscarla. Allí están los dos en medio de aquel lugar sin saber muy
bien qué hacer, ni que decir. A ella tan solo le importa el hecho de tenerle al
lado.
jueves, 24 de enero de 2013
Risas inoportunas, llantos que valen la pena
Sonaba el despertador, apenas eran
las siete y media de la mañana. Y para ella el día acababa de comenzar. No sabía
si levantarse o no, solo sabía que debía hacerlo que era otra obligación más
que tenia día a día. Y juraría que la que más le costaba cumplir. Una chica
dormilona, que cuando podía se refugiaba en su cama aunque no durmiera, era su
pequeño escondite en ese mundo inmenso que hay fuera de sus cuatro paredes
favoritas. Esas paredes que la han visto
llorar mil y una vez, y siempre la han guardado mil secretos. Esas mismas que
la han visto sonreír frente a la pantalla del móvil ante una sorpresa, esas que
la han visto cantar de alegría y de tristeza, esas que han vivido con ella mil
y una emociones a lo largo de su vida. Esas que en definitiva, han sido su gran apoyo
porque nunca la han fallado, eso no quiere decir que la gente la haya fallado
que algunas si pero otras no. Sus amigos, esos que con ellos ha compartido mil
momentos. Pero a ella la conocen por la compañía de dos chicas, una morena y
otra castaña, con ellas ha compartido mil momentos y ella no sería nada sin
ellas. Tiene vicios y numerosos, entre ellos el perfume de esa colonia que la
hacía diferente, pero que acabo odiando sin darse cuenta, ese olor a nicotina
que se quedaba impregnado en su piel, desde la primera calada hasta la última.
Esa manía de hacer fotos a todo lo que se mueve, la encanta la fotografía y
quien la conoce lo sabe. A ella con su cámara se la olvidan los problemas que puedan
surgir y si ya está acompañada el tiempo se la escapa entre las manos. Esa que
cuando llora se para a pensar el porqué, piensa el porqué de todo, aunque sea
lo más absurdo y lo mas mínimo. Sabe que hay lágrimas que valen la pena y otras
que no, pero a veces aunque no valgan la pena son necesarias soltarlas.
martes, 22 de enero de 2013
Fumate y escapate
Otro día más. Otro día igual en su vida. Ya no sabía que hacer ni como actuar, solo sabía, que no debía hacer aquello que deseaba con todas sus ganas. Sale a la calle y se refugia en la canción que suena en sus cascos aquella misma canción que un día canto a su lado, pero que ahora no se atrevía, ni a pronunciar una simple palabra que tuviera relación con ella. A continuación, se enciende un cigarro en el que ella consume poco a poco tanto su salud, como su ansiedad, como esas ganas de llorar que ultimamente la acompañan la mayor parte del tiempo. No la importa que eso le quite un poco de su tiempo, solo la importa esa sensación que deja en ella. Su pelo lacio ondea al viento, que de vez en cuando hace que se alborote. Normalmente va con el pelo suelto, cuando no es rara la ocasión. Siente que a partir de hoy algo va a ir a mejor. Pero no se atreve a decir el que. Porque hoy se acuesta con el pensamiento en su cabeza de: "otra noche mas sin hablar con el, espero que lo haga...". Sabe que esta noche sera igual a la anterior que la volvera a costar dormir, porque se quedara pensando en que pasara mañana. Su cuerpo no aguanta mas, ya son mas de veinticuatro horas sin dormir, su mente esta cansada de pensar y su corazón de sentir. Por eso hoy dormira escuchando esa canción que la hace olvidarse de todo.
lunes, 21 de enero de 2013
Ya no damos trabajo a ese estúpido de Cupido
Sin ton ni son, ella no sabia muy bien porque había sucedido aquello esa noche de invierno. En aquella noche algo cambio ella, algo la hizo pensar las cosas con la cabeza fría lo que no quiere decir que con los pies calientes. Se replanteo muchas cosas de su vida, entre ellas a el. No pretendía ni muchos menos, justificar lo que había pasado aquella noche en la discoteca con aquel otro chaval. Ella sabia lo que sentía y lo que quería pero el problema era el, el no sabia nada... y ella no aguantaba mas así El destino le puso en su camino a un chico alto, rubio, con ojos bonitos y simpático y no se lo pensó dos veces y paso lo que paso, los besos en el cuello se hicieron síntoma de las consecuencias del alcohol ingerido aquella noche por ambos, pero en ese momento nada la importaba solo disfrutar de eso, del momento y de la compañía de aquel chico que probablemente nunca le volvería a ver, y si le veía seria por pura casualidad. La música sonaba tan alta que retumbaba en su cabeza y eso hacia que ella no oyera sus pensamientos, algo que debería suceder mas veces al día De camino a casa, pensaba en lo que había sucedido en aquel lugar y no pensaba en aquel chico que había vivido aquella noche fría con ella sino en el otro, en el que daba señales de vida cuando se acordaba, en ese chico imperfecto por donde se mirara, pero que para ella era completamente perfecto. Aquel con el que estaba hablando cuando entre sus manos había un cubata de vodka con limón y un cigarro que lentamente se consumía ante su lentitud al fumar, por prestar mas atención a la conversación con el. Aunque fuera suya valía mas que nada. Al día siguiente ella no quería recordar nada de la noche anterior, solamente como sonreía ante no oír los problemas de su cabeza.
sábado, 19 de enero de 2013
Simplemente eso
Querido diario, hoy vengo a contarte algunas hazañas de mi alocada vida. Empecemos por lo mas sencillo y a la vez lo mas complejo. Hoy te vengo a hablar de mi. (Antes de empezar a escribir en su diario, coge su boli preferido ese que tantas veces ha escrito entre sus manos y se apoya en la testera de su cama) Aquí estoy otra noche mas, ahogando mis penas en tus paginas, me gustaría que pudieras hablarme y así no me sentiría tan sola cada vez que paso este tiempo contigo (era algo que hacia todas las noches, hasta las que llegaba a las tantas de la mañana, era su rincón favorito el único en el que podía ser realmente ella).
Hoy ha sido un día como otro cualquiera, otro día mas de esos en los que deseas que pase el tiempo, que corra la aguja del reloj, pero en realidad no lo hace. Miras el reloj una y otra vez, y no avanza. Las horas se hacen eternas. Eso si, se perfectamente que cuando roce mi cama el tiempo pasara volando, en un abrir y cerrar de ojos y que mañana sera otro día igual a hoy. Otro día mas sin verle, sin ver su sonrisa, sin mirar sus ojos, sin oír esa risa que tantas veces he tenido gravada en mi memoria. ¿Te soy sincera?, no aguanto mas. Necesito verle, oírle... aunque el no me haga caso. Esto es absurdo, te quería hablar de mi y he acabado hablando de el como siempre.. pero no hoy vengo ha hablar de mi. Esa chica que no se sabe muy bien si rubia o castaña, algo alocada y que por muchos temporales que vengan siempre sale a flote sin importarla nada. Esa que disfruta tan solo con la letra de esa canción y que es capaz de escucharla una y mil veces aunque se la sepa de memoria. Esa que duerme abrazada a una almohada para que la soledad de su cama no se le haga tan inmensa, esa que a sonreído mil y una vez sin tener ganas de hacerlo, solo por ser feliz o aparentar serlo, por el simple hecho de que ella vale mas de lo que diga nadie. Esa que prefiere verse mal a si misma antes que ver mal a los que de verdad la importan. Esa imperfecta en todos los sentidos, esa soy yo como un diente de león que con el mas simple roce del viento se puede deshacer en mil y un pedazos.
Hoy ha sido un día como otro cualquiera, otro día mas de esos en los que deseas que pase el tiempo, que corra la aguja del reloj, pero en realidad no lo hace. Miras el reloj una y otra vez, y no avanza. Las horas se hacen eternas. Eso si, se perfectamente que cuando roce mi cama el tiempo pasara volando, en un abrir y cerrar de ojos y que mañana sera otro día igual a hoy. Otro día mas sin verle, sin ver su sonrisa, sin mirar sus ojos, sin oír esa risa que tantas veces he tenido gravada en mi memoria. ¿Te soy sincera?, no aguanto mas. Necesito verle, oírle... aunque el no me haga caso. Esto es absurdo, te quería hablar de mi y he acabado hablando de el como siempre.. pero no hoy vengo ha hablar de mi. Esa chica que no se sabe muy bien si rubia o castaña, algo alocada y que por muchos temporales que vengan siempre sale a flote sin importarla nada. Esa que disfruta tan solo con la letra de esa canción y que es capaz de escucharla una y mil veces aunque se la sepa de memoria. Esa que duerme abrazada a una almohada para que la soledad de su cama no se le haga tan inmensa, esa que a sonreído mil y una vez sin tener ganas de hacerlo, solo por ser feliz o aparentar serlo, por el simple hecho de que ella vale mas de lo que diga nadie. Esa que prefiere verse mal a si misma antes que ver mal a los que de verdad la importan. Esa imperfecta en todos los sentidos, esa soy yo como un diente de león que con el mas simple roce del viento se puede deshacer en mil y un pedazos.
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