Después de aquella despedida ella
se sentía como una pompa de jabón flotando en el aire. No sabía muy bien,
porque era debida esa sensación, pero podía imaginárselo, aunque ella se lo
negara a sí misma una y otra vez. Era demasiado frágil para sentir todas esas
cosas en tan poco tiempo. Había sentido mil y una sensaciones diferentes en el
tiempo que le tuvo en frente, pero no sabía cómo iba a aguantar otra vez sin
verle. Solo hacía pensar en eso, su cabeza estaba trascordada de tanto pensar,
pero no podía parar. Necesitaba aclararse, pero no sabía cómo, no tenía nada
para seguir, bueno, si una cosa que ella misma se negaba, eso que ella sentía
cada vez que le veía o leía un mensaje suyo. Ese cosquilleo en el estomago,
como si fuera el voleteo de una mariposa alborotada, que ella intentaba parar
pero que no podía hacerlo. La temperatura de su cuerpo ascendía aunque la
temperatura ambiente estuviera bajo cero grados, se la quitaba el frio en el
instante en el cual su mirada se cruzaba con la suya. Cuando sus manos se
rozaban ella levantaba los pies del suelo, aunque estuviera sentada en el. Él,
la hacía marcharse fuera de sí misma, la hacia sonreír cuando ella no podía mas
y sus lagrimas recorrían su rostro. Era capaz de hacer de un día gris el mejor
de los días. Ella sabía que el solo podía despertar eso en su interior, pero
siempre se lo negaba porque sabía que era lo mejor. No la importaba estar mal,
si cuando le ve a él se le pasa todo lo demás. Esta noche para ella será
diferente a las demás… esta noche ella soñara con el…
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