domingo, 27 de enero de 2013

Frágil como una pompa de jabón


Después de aquella despedida ella se sentía como una pompa de jabón flotando en el aire. No sabía muy bien, porque era debida esa sensación, pero podía imaginárselo, aunque ella se lo negara a sí misma una y otra vez. Era demasiado frágil para sentir todas esas cosas en tan poco tiempo. Había sentido mil y una sensaciones diferentes en el tiempo que le tuvo en frente, pero no sabía cómo iba a aguantar otra vez sin verle. Solo hacía pensar en eso, su cabeza estaba trascordada de tanto pensar, pero no podía parar. Necesitaba aclararse, pero no sabía cómo, no tenía nada para seguir, bueno, si una cosa que ella misma se negaba, eso que ella sentía cada vez que le veía o leía un mensaje suyo. Ese cosquilleo en el estomago, como si fuera el voleteo de una mariposa alborotada, que ella intentaba parar pero que no podía hacerlo. La temperatura de su cuerpo ascendía aunque la temperatura ambiente estuviera bajo cero grados, se la quitaba el frio en el instante en el cual su mirada se cruzaba con la suya. Cuando sus manos se rozaban ella levantaba los pies del suelo, aunque estuviera sentada en el. Él, la hacía marcharse fuera de sí misma, la hacia sonreír cuando ella no podía mas y sus lagrimas recorrían su rostro. Era capaz de hacer de un día gris el mejor de los días. Ella sabía que el solo podía despertar eso en su interior, pero siempre se lo negaba porque sabía que era lo mejor. No la importaba estar mal, si cuando le ve a él se le pasa todo lo demás. Esta noche para ella será diferente a las demás… esta noche ella soñara con el…

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