viernes, 25 de enero de 2013

Me subes como la espuma, yo bajo por tus caderas.


Otro día mas como el anterior, la misma rutina de siempre. Su mañana llega a su fin, pero aun queda la tarde y la noche, que pasara rápido con alguna serie de la televisión. En su imaginación no podía rondar la idea de que algo sería diferente esa tarde. Después de toda la tarde estudiando, alrededor de las siete, esa chica nerviosa por el día de mañana recibió una llamada, el número le sonaba conocido, de hecho más de lo que ella podía imaginar. Esa voz le resultaba bastante familiar, de fondo se oía el barullo de una calle o de algún parque, o de quien sabe que. Al descolgar el teléfono y ver que era aquella persona, la temblaba la voz, si era él. Aquel del que hacía más de una semana que no sabía nada, ella ya no recordaba como era su voz, pero la reconoció al segundo de oírla, jamás la confundiría con otra. Se preguntaba en su interior a que se debía su llamada y en ese momento el empezó a hablar:
-Hola, ¿Sabes quién soy?
+Mmm… Hola… Si, como no lo voy a saber…
-No sé, hace tanto que no se de ti…
+El mismo tiempo que llevo yo sin saber nada de ti, es mas juraría que hace una semana…
-Ya, es que he estado liado…
+ ¿Y? Muy liado no estarías, si te pasabas el día en el WhatsApp… No es excusa, no hemos hablado ninguno de los dos, yo porque me he cansado de ir detrás de alguien que no se preocupa por mi y tu… pues tu porque eres tu… Pero bueno que no pasa nada, que da igual, no importa, hace bastante que lo dejo de hacer.
-¿Por?
+Nada
-Dime
+Nada, déjalo, total da igual.
-Vale, como quieras… ¿Puedo proponerte algo?
+Si, dime.
-¿Tienes algo que hacer ahora?
+Pues… estaba descansando que me he pasado la tarde estudiando sin parar y me he bajado a fumarme un cigarro así me relajo… ¿Por?
-Por ir a verte y nos vemos un rato. ¿Quieres?
+Me da igual, como quieras. Ya sabes dónde estoy.
-Vale, pues ahora nos vemos entonces…
+Ok.
Ella cuelga el teléfono, no se traga el cuento de que va a ir a verla, sabe perfectamente que no será así… Que es otra de sus mentiras… su cigarro se consume y cuando se dispone a subir a la rutina de nuevo, alguien la detiene, abrazándola por la espalda. En ese momento sus pantalones azules tiemblan, su camisa blanca está pegada al pecho de esa persona, que ella sabe perfectamente quien es por el olor que desprende. Se da la vuelta y si, está ahí… por una vez, después de más de dos semanas sin verse, le tiene delante y no se lo cree. No es capaz de asimilar que esta vez no ha salido de ella el hecho de verse sino de él… sinceramente la tiene que echar de menos para buscarla. Allí están los dos en medio de aquel lugar sin saber muy bien qué hacer, ni que decir. A ella tan solo le importa el hecho de tenerle al lado.

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