sábado, 26 de enero de 2013

Soy yo tu pena


Allí seguían, en el mismo lugar donde tantas veces rieron juntos. Aquel lugar donde habían vivido tantos momentos, buenos y malos, de donde ella había salido huyendo numerosas veces a desahogarse. Pero ahora no era así, ahora ella no sabía si quería irse o no, nada estaba claro y muchos menos lo iba a estar su cabeza. El no hacia más que preguntarle qué tal le iba todo y ella mentía y le decía que bien, que todo genial. Pero ella sabía que no era así que algo no iba bien y en su interior se lo callaba, por miedo a que él se preocupara más de la cuenta y ponerle en una situación y sensación incomoda. El en su interior no la creía, pero sabía que ella no estaba bien realmente y si se lo ocultaba es que de verdad no estaba bien y no quería preocuparle. Ella contenía sus lagrimas cuando hablaba con él, no creía que el estaba ahí, le había echado tanto de menos que no podía creer que le tuviera en frente después de tanto tiempo. El sabia que ella le echaba de menos de hecho el también lo hacía, jamás pensó que pudiera llegar a echar de menos a alguien como lo estaba haciendo ahora. Pero tenía que mantenerse en su postura no podía echarse a otras. Así pasan día tras día, algunos hablando otro sin hablar, y ya eso de verse es de muy vez en cuando. Pero ella sigue estando ahí sin importar nada, y sabe perfectamente que si le necesita el estará ahí. La conversación avanza y parece que fue ayer cuando fue la última vez que se vieron, pero no era así. Estaban como siempre, se reían juntos, disfrutaban de su compañía, al fin y al cabo nada había cambiado entre ellos dos. Ella no paraba de reír y sonrojarse, mientras que el hacia tonterías para arrancarla una sonrisa y ella accedía encantada si él era el motivo de ella. Llegaba el momento de la despedida pero ambos no querían que llegara, ni siquiera miraban el reloj. Pero ella lo hizo y fue quien dio el paso con tan solo una mirada, el comprendió que ya era el momento de marcharse ese momento en el que ya no se verían mas hasta pasado un tiempo. No sabían bien como despedirse solo sabía que ese abrazo sería el mejor de todos y así fue.

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