El
tiempo pasaba y ella poco a poco se iba con él, ya nada era igual que hace
apenas dos meses, todo había cambiado y no sabía si era para peor o para mejor…
Por su cabeza rondaban mil ideas, mil maneras de salir del bache en el que
estaba inmersa, pero algo la frenaba. No era capaz de dejar todo atrás por
mucho que lo intentara. Lo único que la consolaba era saber que en su coche, en
aquel seat Ibiza, se sentía libre, en medio de la carretera que la llevaría a
su destino, no la importaba pisar el acelerador y sumergirse en aquella música
que la hacía vibrar y llorar de emoción. Quizás no tomo la mejor decisión y actuó
con la cabeza caliente, pero no se arrepentía de nada, sabía que lo había hecho
porque realmente lo sentía. En su pensamiento se coló alguien que normalmente
no estaba allí, alguien que apareció de un momento a otro en su vida y que hacía
que olvidara por unos segundos a aquella persona que había sido el protagonista
de su historia por mucho tiempo. Solo pensaba que no le quería hacer sentirse
mal, que no quería que sintiera todo lo que ella alguna vez había sentido y por
eso no iba a actuar sin saber antes lo que realmente quería. Y así fue, tardo
su tiempo en saber lo que quería, pero tomo una decisión y para ella seria la acertada, aunque saliera
mal. Algo ya había cambiado cuando veía a aquel que tantas veces la había hecho
sentir cosas que jamás podría haber imaginado, pero ya no era así ya no sentía
nada ya no le temblaban las piernas y mucho menos sentía la necesidad de saber
de él las veinticuatro horas del día… había empezado a olvidarse de él, aunque
cuando le veía se la derrumbaba el mundo…
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